
Este informe sobre las condiciones socioeconómicas y laborales de las decenas de miles de obreros de los cultivos de flores en Colombia va dirigido a gobiernos extranjeros, organizaciones políticas, sindicales y sociales del exterior; organismos multilaterales, ONG, y a todas las personas preocupadas por la suerte de los trabajadores en el mundo, en especial los vinculados a las ramas económicas de exportación. El análisis es una apretada síntesis de una investigación inédita realizada por la profesora Martha Vargas con la colaboración de estudiantes de Sociología de la Universidad Cooperativa de Colombia, el cual contó con la participación de la Unión Nacional de Trabajadores de las Flores, Untraflores.
Por Francisco Cabrera
El pasado 26 de junio finalizó con éxito la huelga que tres meses atrás habían iniciado los trabajadores de Flores de las Indias. La lucha se convirtió en una verdadera escuela en la que este puñado de proletarios aprendió a superar el miedo; conoció la importancia de establecer lazos solidarios entre los propios compañeros y con el resto del movimiento obrero; se inició en el aprendizaje de la táctica, y vio al Estado como lo que es: un aparato de opresión al servicio de los capitalistas. Finalmente, sus desvelos se vieron recompensados al lograr el objetivo de impedir que sus acreencias laborales fueran burladas.
El lunes 16 de julio, luego de terminada la agotadora jornada, 43 operarios de Flores de Suesca no se dirigieron a sus casas como de costumbre, sino a una en el barrio Carrizosa en donde se habían citado para ver de buscar una salida a la crisis a la que los tiene sometidos la empresa. Allí, cumplidamente, llegó Patricia García, la asesora de Untraflores en el norte de la sabana, y luego de unas breves explicaciones hechas por ella y quienes convocaron la reunión, decidieron constituirse en Asamblea y fundar un sindicato, al que le dieron por nombre Asociación Sindical de Trabajadores de C.I. Flores de Suesca S.A. en Proceso de Reorganización, Asosuesca; aprobaron los estatutos y la afiliación a Untraflores y nombraron la junta directiva, que quedó conformada así: Armando Rojas Zambrano, presidente; Clara Inés Garzón Castillo, vicepresidente; Yakelin Castro Bernal, secretaria general; Policarpo de Dios Hernández, fiscal; Damiana Castillo Camelo, tesorera, y como suplentes, Luz Betty Castillo Salgado, Anarlecy Penagos Moncada, Blanca Inés Vanegas Robayo, Martha Judith Castro Rodríguez y Marco Antonio Castillo Salgado.
El llamado Grupo Chía es de lejos el más poderoso de la floricultura colombiana; su casa matriz en los Estados Unidos es The Queen´s Flowers, fundada en 1980. Las ventas de sus casi cuarenta cultivos, asentados en varios cientos de hectáreas, alcanzaron en 2010 algo más de 309 mil millones de pesos, alrededor del 15% de las exportaciones del sector. Sus mercados principales, en cada uno de los cuales tiene agentes establecidos, son Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Rusia, Alemania, Suiza y Japón. Hacen parte de este conglomerado algunos de los más renombrados cultivos en la Sabana de Bogotá y la zona de Rionegro en Antioquia, entre ellos: Agroindustria del Riofrío; La Mana; MG Consultores; C.I. Pardo Carrizosa Navas (Santa Bárbara); El Trigal; GR Chía; Flores Canelón; Flores Jayvana; Mountain Roses; La Valvanera; Queens Flowers Colombia (Q.F.C.); El Tandil; El Ciprés; Jardines del Rosal; Flores de Bojacá; El Aljibe; Scarlet's Flowers; Las Acacias; Melody Flowers; Jardines de Chía.