Un sindicato consecuente en cada empresa y toda la clase obrera de la floricultura en Untraflores

Ipanema Güensuca y Passion Growers: las "mejores rosas" al lado de los mayores sufrimientos

La carga de trabajo es abrumadoraEn Flores C.I. Flores Ipanema, conocida entre los trabajadores como Ipanema Güensuca, dice irónicamente uno de ellos, que ya se está acabando el alfabeto para nombrar las fincas que esta firma ha venido levantando. Con la compra al grupo Nannetti de Flores La Fragancia, que se dividía en las fincas Ipanema y Herradura, ya van en la letra P. Así ha entrado a hacer parte del puñado que controla el sector.

Según se relata en la escasa información que sobre la compañía puede conseguirse, principalmente en la internet y sus matrículas mercantiles, el nacimiento de esta empresa fue en febrero del año 2002. Antes, en el 2001, se había fundado en los Estados Unidos la compañía Passion Growers, por parte de tres ciudadanos de ese país: los esposos Cheryl y Jaime Peisach y el señor Sam Ferrara, quienes previamente habían trabajado en otro negocios de flores. En Colombia de la dirección de la firma hacen parte un grupo de personas de origen judío, entre los que sobresalen los apellidos Croitoru Sehter, Peisach, Berliavsky, Sasson, Eidelman. Según los propios fundadores, su idea consistía en convertirse en los proveedores de rosas de las mejores características, producidas bajo los más altos estándares posibles de calidad y ética, de tal manera que causaran un "impacto positivo sobre sus consumidores, asociados, proveedores y la comunidad." En el 2010 las ventas registradas por Ipanema fueron de $98.870 millones, si a ello le sumamos las de La Fragancia por $21.700 millones, tenemos en total alcanzaron más de $120.000 millones cifra que Passion Growers multiplica varias veces en el estadio de comercialización en los Estados Unidos, su mercado principal.

Se pavonean también de que esta compañía —de la que dicen que se rige familiarmente—, ocupa permanentemente más de 3.000 trabajadores y que son "responsables directos de la subsistencia de más de 5.000 familias". Además, para promover sus ventas, de la misma manera que lo hacen los ricachos de los grupos Chía, Elite o Andes, hacen alarde de haber graduado unos cuantos trabajadores en primaria o bachillerato (arrogándose el esfuerzo de superación de algunos de sus empleados), de tener un jardín infantil, de tal manera que sus clientes cuando compran rosas de Passion están respaldando, según ellos, a una empresa "socialmente responsable". Y para completar, en los últimos meses, han alardeado de que sus plantaciones se han ubicado en el puesto número 20 entre las 25 Mejores Lugares para Trabajar en Colombia. Un premio de esos que las compañías pagan igual que las famosas certificaciones expedidas por entidades a sueldo de los patrones como BASC, Rainforest Alliance, Florverde, que los certifican por sus "méritos" sociales y ambientales.

No obstante, la cruda realidad es otra muy distinta. No hay violación a ley laboral colombiana ni injusticia social que no se cometan en estas haciendas; lo primero, y que por sí solo serviría para demostrarlo, es que el ciento por ciento de los más de tres mil operarios es enganchado por intermedio de Activos, la empresa de servicios temporales más grande del país, compañía que incorpora a cada trabajador por un máximo de 11 meses, a cuyo término lo manda a "vacaciones", para luego iniciarle un nuevo contrato. Sucede que una plantación de estas dimensiones, uno de los más grandes exportadores de flores de Colombia, no tiene ni un solo empleado. Esto es ni más ni menos que la más aberrante violación de la legislación laboral, la cual prescribe (artículo 77 de la ley 50 de 1990) que los usuarios de Empresas de Servicios Temporales, EST, sólo pueden contratar con ellas, para labores ocasionales, accidentales o transitorias; para reemplazar vacaciones, licencias, maternidad o enfermedad; para atender los picos de producción. Semejante desafuero que se comete a ojos vistas de todo el mundo desde hace 10 años sólo puede explicarse por la alcahuetería de otra entidad con los mismos "altos estándares éticos" que Ipanema: el Ministerio del Trabajo, el cual conoce perfectamente la situación pero no mueve un dedo para solucionarla, a pesar de que por lo menos Untraflores la ha denunciado reiteradamente.

a. A cada operario le entregan unas 45 camas, que en promedio son de 42 metros, es decir entre un 25 y un 30% más largas que en otras, una buena parte de ellas son de doble surco, o sea, dos veces el ancho de las comunes. A estas eras hay que hacerles todas las tareas culturales (corte, desbotone, desyerbe, poda, alineamiento, pinche, erradicación de plagas y enfermedades). Esta firma, de tan altos valores, obliga a las mujeres a realizar actividades que en el resto de cultivos recaen únicamente sobre los hombres, una de ellas es el riego manual, faena en la que deben manipularse a través de bloques enteros pesadas mangueras que transportan agua a altas presiones, y, otra, consistente en cargar al hombro canecas plásticas llenas de basura (desechos vegetales húmedos), que pesan varias arrobas, hasta la orilla de los caminos en donde las recogen los tractores. Esto les ha generado hernias y daños de la columna vertebral a muchas obreras.

En algunos bloques se ha implantado la costumbre de dejar en blanco los formatos en los que constan los tiempos de reingreso luego de las aspersiones de agroquímicos, y hacen entrar a los operarios inmediatamente después de la fumigación. Luego los jefes llenan como les da la gana tales formatos para estipular fraudulentamente que el reingreso se efectuó en el tiempo establecido por las normas de salud ocupacional.

Las extras son obligatorias y durante ellas la Gerencia ni siquiera da un refrigerio. Hay operarios que trabajan meses y meses continuos de domingo a domingo sin descanso y no se les da el día compensatorio semanal obligatorio y pago establecido por la ley. De un tiempo hacia acá está haciendo trabajar el tiempo suplementario pero sin remuneración económica, con la entelequia de que a cambio permite salir más temprano los sábados; empero, los operarios están hasta la coronilla con esto porque si bien el horario de tal día es de seis de la mañana a una de la tarde, las rutas sólo salen a partir de las dos y los operarios llegan a sus casas entyre 3:30 y 4, con el agravante de que al "reducir" la jornada ese día no dan tiempo para almorzar, es decir que los obreros pasan el día entero sólo con los pocos bocados que han comido en sus casas a las 4:30 de la madrugada. Hasta hace un tiempo un almuerzo costaba $1.800, ahora toca pagar $3.200, o llevar la olla desde la casa y calentar en microondas, cuando es posible. Si un trabajador por equivocación marca dos minutos antes de la hora de salida le descuentan media hora de salario. En general toda solicitud de permiso personal es denegada.

Como es obvio para mantener semejante régimen de opresión y brutalidad los capataces (supervisores) mantienen una permanente presión sobre el obrerismo.

Los operarios de Ipanema tienen el derecho a que se les contrate directamente y a término indefinido. Bajo la forma actual de enganche los patrones les esquilman la antigüedad y no obtendrán una indemnización por los años trabajados en el momento en que estos decidan prescindir de sus servicios pues los estragos causados en su salud por las extenuantes jornadas no les permitirán cumplir con los rendimientos exigidos. Este régimen también les hará aún más difícil jubilarse, ya no únicamente por la cada vez mayor inestabilidad y los cambios que a las normas respectivas hacen aprobar los patrones a cada nueva Administración del Estado, sino porque entre uno y otro contrato con el paso de los años perderán decenas de semanas. En esas condiciones de contratación nunca tampoco podrán hacer planes para mejorar su vida. Deberán al fin convencerse de que la artimaña urdida por los amos mediante sus contratos basura, con el fin, entre otros, de impedirles organizarse y luchar, no será obstáculo capaz de detenerlos cuando decidan levantarse unidos a imponer las condiciones de los de abajo.