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Denuncias - Florecer Nº 16

Colibrí: sellos de calidad que encubren infamias

En noviembre del año pasado, Flores Colibrí aumentó la carga de trabajo en sus plantaciones. El invento consiste en reducir casi a la mitad el personal en cada uno de los bloques para que el restante responda ya no solo por las labores que venía desempeñando sino también por las de sus compañeros. Así, si diez operarios tenían bajo su responsabilidad unas 350 camas, desde noviembre deben atender éstas apenas 5 ó 6, quienes, no obstante haber visto duplicado su trabajo, apenas reciben de la empresa una irrisoria bonificación mensual que oscila entre $70.000 y $100.000, que no tiene incidencia salarial y que está condicionada a la ejecución del ciento por ciento de las tareas, porque de lo contrario no se paga. Este asalto es altamente lucrativo para Colibrí, que por bloque se ahorra 3 o 4 salarios.

Después de 10 meses, en agosto de este año, so pretexto de la grave crisis en que la revaluación del peso sumió a la floricultura, Colibrí anunció que suspendería, no el aumento de la carga de trabajo, sino el pago de las bonificaciones hasta tanto se haya recuperado de las pérdidas, y amenazó con no entregar la segunda dotación de 2007. Los serios problemas acarreados por la política económica de Uribe, a quien Asocolflores le ha brindado un respaldo irrestricto, no justifican en manera alguna que el empresariado ahora pretenda descargarlos sobre las espaldas de la masa obrera. Y menos aún en el caso de Colibrí, que en medio de la crisis adquirió la Finca San Ernesto, en donde ya ha levantado cinco bloques y construye otros.

Flores Colibrí es, según Asocolflores, una empresa sin igual de la floricultura colombiana: está certificada con los sellos de calidad de Florverde y Max Havelar, certificaciónes con las que se pretende hacer creer que la empresa usa racionalmente los recursos naturales, protege el medio ambiente, respeta a los derechos de los operarios y toma medidas encaminadas a que éstos “encuentren una oportunidad no sólo de desarrollo laboral sino de bienestar y crecimiento personal”.

Los operarios de Colibrí, así como los que trabajan en Corito, otra de sus fincas, inexorablemente se levantarán y pondrán en evidencia la mentira que encubren dichos sellos.