Los tenderos y los pequeños comerciantes del municipio no se escapan de las desmesuradas alzas, pues en este sector las tarifas se ha triplicado.
Desde hace varios años, el contubernio formado por la empresa privada española de energía Codensa, el Concejo Municipal (que sólo sesiona cerradamente) y el alcalde de turno, además de haber incrementado incesantemente los precios de la energía, impuso el cobro del alumbrado público en Zipaquirá. Comenzaron con una tarifa aproximada de $1.400 para los estratos uno y dos, que se ha elevado, a partir de junio de 2007, hasta $4.266 para estos sectores. Cabe señalar que el estrato 1 ha desaparecido prácticamente en todas las políticas del municipio, siendo que la gran mayoría de barrios son pobres.
Avalúo catastral sube el impuesto predial en Zipaquirá
La administración municipal viene realizando un nuevo avalúo catastral que permite hacer un inventario de los bienes inmuebles, incorporar las construcciones nuevas y reavaluar las viviendas existentes sin medida, a tal punto que si una vivienda tiene techo y piso en mineral, según el gobierno, se le cataloga como una lujosa mansión. Con esta política se busca incrementar el impuesto predial en el municipio. Lo propio sucede con el servicio de telefonía y de gas natural.
Las alzas ordenadas por el gobierno de Uribe Vélez en las tarifas de los servicios públicos, los impuestos, los combustibles y los alimentos como el arroz el aceite la papa, son asfixiantes; y en tanto que el salario mínimo decrece, el desempleo se dispara. Las consecuencias son nefastas para el pueblo colombiano que padece en carne propia los rigores de un gobierno amplio y generoso con los poderosos y que pretende someter a los trabajadores y a las gentes sencillas al hambre y a la miseria.
Los zipaquireños deben tomar ejemplo de luchas como la de Facatativá, crear comités por barrios, hasta generar un gran movimiento con participación de todos los sectores afectados, con el fin de hacerles frente a estas infames medidas, ya que no basta con tramitar cartas individuales de reclamación ante cada una de las voraces empresas.