Con el propósito central de elegir nueva junta directiva el 22 de noviembre pasado se efectuó en Facatativá, la Asamblea general de Afiliados de Untraflores, conformada por primera por el sistema de 50 delegados elegidos oficialmente en las distintas plantaciones donde existe el número de afiliados necesario. Además participaron alrededor de 100 delegados fraternales.
Florecer: ¿Hace cuánto trabaja para Agrícola Papagayo y qué clase de contrato tiene?
Mariela: Quince años y mi contrato es a término indefinido
Florecer: Por qué decidieron fundar el sindicato
Mariela: Ya veníamos trabajando con recarga laboral, pero la empresa aumentó la presión, puso evaluaciones para que no aguantáramos y así poder sacarnos. Teníamos cinco o seis bloques máximo, y nos dieron 10, 11 o 12, con 5 y 6 camas cada uno. Debíamos hacerles todas las labores, lo cual era imposible. Nos evaluaban todos los días el corte, el punto de corte. Ya no era el corte tradicional, nos dieron tinta para que quedara marcado el sitio donde lo hacíamos. La empresa dijo que las calificaciones se harían con brazaletes de colores: plateado, amarillo y rojo. Si antes sentíamos presión, con los brazaletes más. Había discriminación. Quien llevara el brazalete plateado se estaba esforzando, matándose más, acabando con la salud. Para tenerlo había que cumplir todas las exigencias de la empresa, cosa que era imposible, tocaba dar el rendimiento y la calidad. Hasta mi jefe llegó a decir que ni él sabía si podríamos cumplir. Si en una semana nos calificaban con un brazalete amarillo y a la siguiente sucedía lo mismo, esto equivalía a uno rojo y con tres rojos nos despedían. Algunos trabajadores se opusieron diciendo que esto era como marcando ganado. Entonces los brazaletes fueron sustituidos por tarjetas de colores. Pero con las tarjetas la cosa era igual, con tres tarjetas rojas nos podían despedir con justa causa. La empresa ni siquiera respetó el periodo de adaptación. Durante éste tiempo, hubo trabajadores como yo, que fuimos sancionados. Con todo esto buscaban argumentos para despedirnos con justa causa. Debido a esto fundamos el Sindicato.
Florecer: ¿Antes de que se fundara Sintrapapagayo qué opinión tenía de los sindicatos?
Amanda: Tenía una idea equivocada, porque en las empresas en las que he trabajado siempre me decían que los sindicatos acaban las empresas. Pero esto es falso. Ahora que nos organizamos tengo una idea completamente distinta: los sindicatos nacen para luchar por los trabajadores.
El pasado 14 de febrero, en el municipio de Nemocón, un grupo de 28 operarios de las empresas Degaflores Ltda. y Camino Real Ltda., conformó el Sindicato de Trabajadores de Flores, Sintraflores, que hoy ya cuenta con 40 afiliados. A la asamblea de fundación no solo concurrie-ron trabajadores activos sino ex trabajadores directos y de cooperativas y temporales. Nacido con el apoyo de Untraflores, este es el segundo sindicato independiente de la floricultura en la zona Norte de la sabana de Bogotá. Venturosa noticia, en la que mucho tiene que ver la decisión de vincularse a otras empresas que hace más de cinco años tomó el sindicato para romper el aislamiento causado por la represión en Benilda.
El lunes 16 de julio, luego de terminada la agotadora jornada, 43 operarios de Flores de Suesca no se dirigieron a sus casas como de costumbre, sino a una en el barrio Carrizosa en donde se habían citado para ver de buscar una salida a la crisis a la que los tiene sometidos la empresa. Allí, cumplidamente, llegó Patricia García, la asesora de Untraflores en el norte de la sabana, y luego de unas breves explicaciones hechas por ella y quienes convocaron la reunión, decidieron constituirse en Asamblea y fundar un sindicato, al que le dieron por nombre Asociación Sindical de Trabajadores de C.I. Flores de Suesca S.A. en Proceso de Reorganización, Asosuesca; aprobaron los estatutos y la afiliación a Untraflores y nombraron la junta directiva, que quedó conformada así: Armando Rojas Zambrano, presidente; Clara Inés Garzón Castillo, vicepresidente; Yakelin Castro Bernal, secretaria general; Policarpo de Dios Hernández, fiscal; Damiana Castillo Camelo, tesorera, y como suplentes, Luz Betty Castillo Salgado, Anarlecy Penagos Moncada, Blanca Inés Vanegas Robayo, Martha Judith Castro Rodríguez y Marco Antonio Castillo Salgado.