El 30 de junio pasado el Tribunal de Arbitramento Obligatorio, convocado para decidir el conflicto laboral entre Flores Cóndor y Untraflores, el cual estuvo integrado por Carlos Arturo Gutiérrez Siervo, nombrado por el Ministerio Juan Camilo Pérez, en representación de la empresa, y Vladimir Castañeda, a nombre de los trabajadores, profirió el laudo arbitral que básicamente contiene dos puntos.
El próximo 30 de septiembre termina la vigencia del laudo arbitral que resolvió el prolongado conflicto laboral entre Splendor Flowers y Sintrasplendor; en la misma fecha también vence la convención colectiva que la empresa firmó con Sinaltraflor. Se avecina, pues, una nueva negociación en medio de una compleja situación caracterizada por la penuria que padece la clase obrera debido al alto costo de los alimentos, los arrendamientos, los servicios públicos y la educación de los hijos, lo cual obliga a exigir mejoras de los salarios y las prestaciones; y por otro lado los anuncios de los nuevos dueños de la empresa de centrarse en la productividad, lo que significa más carga laboral sin ni siquiera la recompensa de un mejor salario; a ello se le suma la persistente división propulsada por Adriano Figueroa y su círculo patronal de Utracun.
Impulsadas por los empresarios hoy campean las cooperativas de trabajo asociado, las temporales y los contratistas, que enganchan a más del 50% del personal, aunque Asocolflores se empeñe en mentir diciendo que más del 70% es contratado directamente. La mayoría de esas firmas evaden el pago de la seguridad social y el subsidio familiar, las prestaciones, y prácticamente toda responsabilidad legal. Untraflores reiteradamente ha puesto esto en conocimiento del Ministerio de la Protección Social, pero éste se ha convertido en el principal cómplice de los atropellos.
Por Aidé Silva
Los propietarios de Benilda vienen haciendo una serie de maniobras que, como todo lo indica, tienen el propósito de aparecer quebrados o insolventes, con el fin de arrebatarles a los 500 trabajadores directos que aún quedan la indemnización por sus largos años de trabajo, más las otras deudas correspondientes a la seguridad social en salud y pensiones, el subsidio familiar, las dotaciones, etc. Para completar, han montado un chanchullo para alzarse también con los dineros que tienen los trabajadores en el Fondo de Empleados.
Por Francisco Cabrera
El pasado 26 de junio finalizó con éxito la huelga que tres meses atrás habían iniciado los trabajadores de Flores de las Indias. La lucha se convirtió en una verdadera escuela en la que este puñado de proletarios aprendió a superar el miedo; conoció la importancia de establecer lazos solidarios entre los propios compañeros y con el resto del movimiento obrero; se inició en el aprendizaje de la táctica, y vio al Estado como lo que es: un aparato de opresión al servicio de los capitalistas. Finalmente, sus desvelos se vieron recompensados al lograr el objetivo de impedir que sus acreencias laborales fueran burladas.